viernes, agosto 17, 2007

Vacio

Que amarga soledad,

llaga que me quema la piel;

el pensamiento muerde

lacera, carcome, hiere.

No tener su mano frágil

su suave cuello blanco,

no poder amarla.

Que triste resuena el eco,

sus palabras, su mirada

que angustia que desespera

y hace explotar estos instintos

y me hunden en el abismo.

Que soleda, que vacio,

ya no tengo sus risas

solo tengo recuerdos inutiles

estoy muerto, ya no vivo,

que dolor me llama

me abraza y me consuela,

me devuelve la conciencia

y el saber que no la tengo

¿donde esta? ¿a donde irá?

¿me piensa? ¿me llama?

¿me sufre ella igual?

Que ansiedad,

que me repite de nuevo:

¡que no la tengo, que se me ha ido!

y me hundo, sufro, lloro

y de nuevo muero solo

en este vacio.

 

Sopor Aeternus - Saltatio Cruedilitatis

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras esto.No quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado. Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote. Digo tu nombre con todo el silencio de la noche, lo grita mi corazón amordazado. Repito tu nombre, vuelvo a decirlo, lo digo incansablemente, y estoy seguro que habrá de amanecer.