Que amarga soledad,
llaga que me quema la piel;
el pensamiento muerde
lacera, carcome, hiere.
No tener su mano frágil
su suave cuello blanco,
no poder amarla.
Que triste resuena el eco,
sus palabras, su mirada
que angustia que desespera
y hace explotar estos instintos
y me hunden en el abismo.
Que soleda, que vacio,
ya no tengo sus risas
solo tengo recuerdos inutiles
estoy muerto, ya no vivo,
que dolor me llama
me abraza y me consuela,
me devuelve la conciencia
y el saber que no la tengo
¿donde esta? ¿a donde irá?
¿me piensa? ¿me llama?
¿me sufre ella igual?
Que ansiedad,
que me repite de nuevo:
¡que no la tengo, que se me ha ido!
y me hundo, sufro, lloro
y de nuevo muero solo
en este vacio.
Sopor Aeternus - Saltatio Cruedilitatis


1 comentarios:
Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras esto.No quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado. Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote. Digo tu nombre con todo el silencio de la noche, lo grita mi corazón amordazado. Repito tu nombre, vuelvo a decirlo, lo digo incansablemente, y estoy seguro que habrá de amanecer.
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